Crónicas de Belfast parte 2: El primer curro, segundo semestre de 2013

Continuamos con el repaso a mi historia en Belfast, que sirve más como análisis retrospectivo propio para recordar viejos tiempos que como contenido que realmente sea interesante para el que me lea, salvo que tú también hayas compartido esa época conmigo. Tras la beca, puse rumbo de vuelta a España. Recuerdo que me volví con el ánimo muy bajo. Tras el subidón de haber pasado 3 meses prácticamente como un Erasmus (mucha fiesta y pocas responsabilidades), volver a la monotonía de un desempleado en el pueblo no era algo que me emocionara. La idea de pasar un verano aburrido en el pueblo me entusiasmaba tanto como una patada en los cojones (aunque gustosamente pasaría ahora un verano de ese estilo). Así, gastaba varios ratos en echar currículums como loco para volverme a Belfast.

Afortunadamente, mis plegarias fueron escuchadas y a las 2 semanas de estar en España ya tenía una oferta de trabajo. Pero esa oferta venía de antes, de los pocos currículums en mano que entregué durante mi estancia en Berzas. De hecho el suceso que desencadenó todo fue providencial. Normalmente cogía un autobús para volver a casa, el 7A o el 7B. Un día me dió por experimentar y usé una lógica errónea, que fue coger el 7D pensando que tendría una ruta similar y me llevaría a casa del mismo modo. Me llevó por otro camino pero yo calculaba que en cierto punto volvería por Ormeau Road, en dónde vivía. En dicha ruta me encontré una valla publicitaría en la que ofrecían multilingual positions para gente con formación de informática. Me quedé con el lugar y otro día volví a echar el CV, aunque ese día en concreto me tocó darme un paseo para volver a casa ya que me dejó en un sitio a tomar por saco, casi al final de Ormeau Road.

Total, respondí al email expresando mi interés en la oferta y ya para el día siguiente me pidieron que escribiera unos párrafos para evaluar mi nivel de inglés así como un pequeño cuestionario técnico. Nada del otro mundo, porque para la semana siguiente ya tenía fechada la entrevista. Efectivamente, se trataba de mi primer trabajo para Concentrix, en el contrato de Windows Azure (perfecto para poner a Microsoft en mi currículum). El spoiler ya lo tenéis, la entrevista la pasé satisfactoriamente. La hice en pijama por teléfono desde mi cuarto y sólo un par de horas después ya tenía la resolución. Recuerdo la noticia como una de las mejores que he recibido en mi vida. Aprobar un speaking en la escuela de idiomas no se compara a conseguir trabajo habiendo hecho la entrevista en inglés. Había tenido trabajillos anteriormente, pero éste era mi primer trabajo real. Así, para finales de junio ya estaba de vuelta en Belfast (apenas llegué a España el 25 de mayo).

La empresa me pagaba el avión de ida y hasta 5 días de hotel. Asunto que no ocurriría en España en la vida. Al llegar a Belfast, enseguida me puse en contacto con la gente que se había quedado. Maria José, Jose e Isa vivían juntos. Tere se trajo a su novio Miguel para empezar una nueva vida, y Mar se había vuelto de España también hacía unos pocos días. Ya tenía una pandi para empezar, cosa distinta a lo que me ha pasado en Frankfurt. Así, esta primera época la viví con mucha ilusión. Era la primera vez que cobraba un salario en condiciones, empecé con una pandilla de amigos con lo cual facilitaba conocer nuevas personas, empecé realmente a interesarme por la cocina haciendo las primeras migas, mi inglés mejoró, la casa que encontré me gustaba (al menos al principio) y en general me sentía top.

Además de la gente de la beca, otra gente con la que me juntaba eran Andrés y Bea (Andrés se quedó por otra beca), Rex (un holandés que vivía conmigo, que también trabajaba en Concentrix) y Paul (mi casero, que antes de ciertos conflictos se vino un par de veces de fiesta). Maria José y Jose tuvieron ciertos roces con Isa (más bien ella los tuvo con ellos), lo que unido a ciertos malos rollos heredados de la beca, no llegaban a juntarse tanto con el otro núcleo pandillil. Aunque sí que estuvimos una vez en una fiesta de negros (literal, todos eran negros menos los 4 que fuimos) y en el Divino (discoteca posh de Belfast que no recomiendo para ir habitualmente). Los planes que solíamos hacer eran bastante tranquiletes: ir los sábados a comer al St. George Market, ir al centro a hacer alguna compra, un café y para casa. A pesar de las facilidades sociales que tuve, notaba que aún necesitaba más. Sentía como que mi gente no me acompañaba en mis ganas de fiesta hardcore a tope, aunque alguna pinta esquiva sí que nos tomábamos algunos fines de semana.

En esta época hubo un par de sucesos importantes en cuanto a cuestiones laborales y de vivienda, una vez estaba bastante asentado. A primeros de noviembre, recibí una noticia que me dejó helado: tras apenas llevar 4 meses de contrato, me comunicaban que Microsoft rescindía el contrato con Concentrix, por lo que el 31 de diciembre nos echaban. Bajo ningún concepto quería yo volverme a España tras tan poco tiempo, sobre todo tras haber conocido el poder del dinero, y por supuesto, por lo lazos estrechados. Ofrecían mudarse a Madrid para desempeñar el mismo rol, pero sólo 1 puesto y éramos 4 españoles. Otro compañero más experimentado, Dani, terminó cogiendo el puesto. Otros españoles eran Josu, un vasco de unos 40 años bastante majo aunque se le notaba el ramalazo norteño. Luego estaba Pablo (sí, éste también era “el coletas”) con el que he tenido contacto hasta que tuve que dejar Belfast. En mi equipo sólo éramos 10 más el manager, un italiano bastante flipado que a día de hoy considero el peor jefe que he tenido. Era del tipo que va de sobrado y luego es un matao. Así, éramos 4 españoles, 2 franceses (sólo tuve relación con Charlie le Brun, alias Charlie Brown, apenas recuerdo quiénes eran los otros), 2 italianos: uno de ellos bastante cuñao flipao que también estuvo conmigo en un posterior contrato, y otro que empezó a la misma vez que yo, que sí era buena gente; y 2 en línea alemana: una mujer madura húngara y otro hombre que era el prototipo de soso y sobrio alemán. Como explico yo, lo mismo que un soldado alemán de relleno de una película de la segunda guerra mundial. Lo que viene siendo un rancio. Por eso amplié contactos con el contrato de Microsoft que estaba en nuestra misma sala, MSN. Tuve juntas con Alba de Alomartes (o como ella decía, Alotuesday), a la cual sigo en Facebook por sus andaduras internacionales. Álvar, un muchacho que se volvió a España con un buen curro en Salamanca, y Blanca, con la que perdí el contacto pero que creo que sigue bien asentada en Belfast.

Al problema de quedarme sin trabajo se sumaron ciertos asuntos en casa. Cuando me metí en la casa en julio, Paul, el casero con el que vivía en una casa de 5, siempre me daba largas con el contrato (de hecho no recuerdo si llegué a firmarlo). A ello hay que agregarle los problemas relacionados con la racanería del casero: me subió 20 pounds en concepto de calefacción y luego estaba helado de frío, me tiré el verano sin cortina ni persiana en la ventana (me apañé con cartones en modo indigente), también incluyó otros 10 pounds por limpieza porque el resto de inquilinos eran unos guarros… Todo aderezado con trolas del casero: la calefacción se podía programar pero él se guardaba el mando bajo llave en su cuarto para que nadie lo cogiera; había gastos nada transparentes ya que pedía una cantidad desorbitada en concepto de cosas simples como papel higiénico o material de limpieza, o que la limpiadora no llegaba a limpiar algunas semanas. Recuerdo que una vez estaban en el salón viendo la tele y ví que la mesa estaba polvorienta. Le pregunté a Paul que si esa semana había venido la limpiadora y dijo que sí. Entonces hice una marca con el dedo en el polvo que había en la mesa de la tele y le dije ¿y esto que es? Entonces empezó a tartamudear excusas, diciendo que al final esa semana no había venido porque se había puesto mala. Todo este torrente de mierda se redondeó con un ultimátum que me hizo, que era abandonar mi actual y bastante decente habitación en la última planta por el zulo en el que él se hospedaba en la planta baja (seguramente con afán de sacar más dinero por alquilar habitaciones más grandes), alegando que ahí estaría más caliente. Éste hombre no se daba cuenta de que el problema era que era un rata y no ponía la calefacción y ninguna historia más. Además, que el calor va hacia arriba y en teoría las plantas superiores deberían ser más cálidas. Así que ahí ya lo mandé a tomar por saco y empecé a buscarme casa para empezar en Febrero. ¿Mi recomendación? No os metáis nunca de alquiler con el casero viviendo. Fallo que yo he vuelto a cometer en Frankfurt porque no me quedaba otra.

En cuanto al curro, la situación se salvó bastante más fácilmente de lo que pensaba. Quizá una de las pocas ventajas de Concentrix es que te puedes mover fácilmente de un contrato a otro. Así, estuve aplicando para Supercell, una empresa de juegos de móviles. Hice la entrevista y de hecho me contrataron, pero cometieron un fallo típico de Concentrix. En la entrevista me preguntaron si tenía vacaciones planeadas y les informé de que yo me iba 2 semanas en Navidad a España, pues en mi anterior contrato ya me concedieron esas vacaciones. A las semanas me vienen con que no pueden darme el puesto porque el training coincide con mis días libres. Tuve la potra de que en Jawbone, el que se convertiría en mi contrato, se iba una chica española. El motivo era que ella también venía de otro contrato y tenía las vacaciones de Navidad reservadas pero en Jawbone se las negaron, por lo que los mandó a la mierda y dejó el contrato. Sí, de nuevo, típico de Concentrix. Al final, me metieron directamente en Jawbone.

Así, con la perspectiva de buscar una casa para mudarme y con un trabajo nuevo, me fui a pasar la Navidad en España tranquilamente. Si has sido un campeón/a y has leído hasta aquí, agradecería que me dejaras un comentario aunque sea diciendo "vaya tocho has puesto Reche". Gracias y hasta la próxima.

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