Crónicas de Belfast parte 1: La beca, primer semestre de 2013

Se cumplen hoy 4 años desde que llegara por primera vez a Belfast, ciudad que he dejado ya atrás. La última vez que escribí realmente sobre mi vida era principios de 2014, recién empezado mi curro en Jawbone. Abandoné los artículos privados por temas más mainstream que tenía ganas de redactar. Aprovecho entonces esta ocasión para empezar una serie de artículos de lo que han sido mis casi 4 años viviendo en la capital de Irlanda del Norte. Contenido de interés pues para mi gente más cercana y aquellas personas que quieran cazoletear como es la vida de un españolito random en el extranjero. De este primer período escribí bastante, pero quiero resumirlo todo tal y como lo recuerdo hoy. Primero pongámonos en antecedentes (rollazo del 15 approaching).

Eran finales de 2012 y yo ya había acabado mis dos ciclos de grado superior (mal llamado módulos, pues estos son las asignaturas en sí) y un curso de programación que me duró casi un año. Me tiraba largos ratos con buena fe revisando Infojobs, la web del SAE y otras páginas de empleo sin mucha suerte. Pasaba los días haciendo trabajillos en mi campo, yendo a la escuela de idiomas con francés e inglés y los ratos de ocio los echaba en la solana con mi pandilla de siempre. Nada parecía que fuera a cambiar hasta que el Rafa (antiguamente conocido como el Alcayeit, después Rafaker y actualmente marido de Susana Díaz) me recomendó que echara la solicitud (los que hemos pasado un tiempo en el extranjero decimos “aplicar”) de una beca Leonardo, que en Andalucía se conoce como beca Hércules. Dicha beca tiene grandes similitudes con el programa Erasmus: te vas al extranjero pero en vez de a estudiar, a hacer prácticas de empresa. Lo que viene siendo un becario pringadillo. El único antecedente similar en mi entorno era el Pancho (todos sabemos que quien volvió de Polonia no era el Pancho si no una evolución de él mismo). Además teníamos un cursillo de inglés de 2 semanas (total de 14 semanas), que se hizo en la famosa International House.

Así que sin muchas esperanzas eché la solicitud. Cuál fue mi sorpresa que no sólo me pillaron, sino que estaba el primero de la provincia de Granada (primero de 2000 solicitudes, ahí es nada). Ofrecían estancias en varios países según el idioma que tuvieras. Yo puse de primero Reino Unido, luego Irlanda, República Checa y Francia. La ciudad me la eligió algún cargo random de la Junta de Andalucía, así que se pueden jactar de haber decidido mi destino. Además de Belfast, estaba un pueblo al lado de Bristol (en el que curiosamente luego vivió el Rafa, Wenston supermarket o algo así) y otra ciudad random de UK que no recuerdo.

Así pues, se presentaba ante mí la oportunidad de vivir 14 semanas en el extranjero. Recuerdo los preparativos con mucha ilusión. Todo el tema de papeleos, investigar sobre la vida en Belfast, viajes a Granada para que nos fueran informando y todo el apero. De hecho recuerdo que el día que tenía que ir a la entrevista inicial llegué tarde porque me equivoqué de edificio. Con todo y con eso salí exitoso. De Granada éramos más de 10, pero sólo el Jose (compañero de Granada) y yo fuimos a Belfast. Fue cuando decidí empezar este blog.

Lo siguiente que recuerdo sin haber leído de nuevo lo que escribí antaño fue el día de montarse en el avión, hace hoy justo 4 años. Si no me falla la memoria, al primero que vi fue al Antonio de Huelva en la cola de facturación. Fue mi padre el que dedujo que él también era de mi grupo y así lo abordó. Compartimos las primeras impresiones de la experiencia y recuerdo que él llevaba más peso y yo menos, así que la de facturación lo compensó. Yo entonces era un cateto de pueblo curioso por todo. Después vimos al Jose y a Maria José de Huelva. Ella tenía el rol de experta ya que estuvo con anterioridad en Reino Unido de Au Pair. En los escáneres de seguridad, escena que yo sólo había visto en películas, hacía todo lo que hacía Maria José y le preguntaba todo. Ya montados, en mi fila estábamos Mar de Sevilla (más bien Salamanca) y el Jose. Yo no dejaba de divagar sobre posibles resultados del vuelo y Mar aderezaba mis pesquisas contando leyendas urbanas como que si a uno de la presión se le saltaron los ojos. El aterrizaje también se me grabó en la memoria: lo poco que pude atisbar por la ventanilla que regentaba Mar era un montón de nubes y finalmente un paisaje gris y verde, nada que ver con los secanos solariegos de mi tierra.

Vivíamos todos en el mismo bloque, excepto Jesús (creo recordar que era de la Alpujarra) y su novia Laura (ex hace ya tiempo por lo que mis fuentes de cotilleos han podido confirmar).  Además de los ya citados, otros compañeros eran Tere y Hermi de Málaga, María y Ana de Jaen, Virginia y Toñi de Cádiz, y Rocío e Isa de Almería. Se formaron 2 claros grupos que terminaron enfrentados por minucias tales como supuestamente no saludarse al encontrarse por el pasillo (vivíamos todos en el mismo bloque). También era normal teniendo un grupo de 15 personas.

Las primeras semanas fueron las más intensas: viajes a todos lados (Dublín, Derry, Giant’s Causeway, todos los rincones de Belfast), fiestas erasmus, gente nueva, experiencias en un nuevo país… Justo cuando me empezaba a parecer que la cosa se estaba enranciando, se vinieron al mismo bloque un grupo de alemanes, como si fuera una premonición de mi siguiente destino como emigrante. Venían con el mismo tipo de beca y de hecho 2 de ellos hacían las prácticas en mi empresa. Con ellos hice muy buenas migas (no, migas aún no sabía cocinar en esa época) y me vino muy bien para practicar inglés.

Una historia que creo que nunca conté fue que una vez vino la policía por cierto asunto (sería la primera de 2 encuentros con la police en Belfast). Estuvimos en una fiesta aleatoria y desalojó la policía la casa. Pero no es esta la parte que nos atañe. Seguimos de after-after party en nuestro bloque, y además de integrantes de la beca y los alemanes, se nos acoplaron unos niñatos guiris random. Como la fiesta era en mi apartamento y yo ya estaba reventado, me fui a dormir al sofá de unas compañeras. Durante mi ausencia, se ve que un chaval se fue a mi cama a pasar la pea y se le calló la cartera. Cuando se fueron de mi casa, el chaval se percató de que le faltaba la billetera. Total, que el colega llevaba un ciego del copón y se puso a pegar patadas a las puertas, con tan mala suerte que, no sé cómo, le reventó un diente a una compañera, además de dañar la puerta. También les sacó una navaja a los alemanes y todo. Cuando yo llegué a casa todo eso había pasado ya y tan sólo después de media hora de estar en mi cama vino la policía a tomar declaración. Claro, y todo esto sin yo tener ni puta idea. Recién levantado, resacoso y hablando en inglés con la policía. Toma asunto. Al final no sé qué pasó pero más allá del susto que se llevó la muchacha no creo que hubo mayores consecuencias.

Además de los alemanes y nosotros, conocimos a gentes de otras becas. Había gallegos y gaditanos. Entre ellos se encontrarían, sin que yo los conociera aún, Valeria y Rodri. También fueron miembros de mi pandi el Andrés y su novia Bea, aunque fueron más relevantes más adelante. Con quien más me juntaba yo era con las inquilinas del apartamento 4 y 5: cenaba con Mar, Isa y Rocío en su piso, y luego me iba a ver Juego de Tronos que la empecé entonces con Ana y Virginia. Toñi tuvo que abandonar la beca a mitad por cierto suceso… trágico. En el ámbito del ocio, nuestros pubs favoritos eran el Laverys y el Parlour. También eran famosas las fiestas de Pablo, el de las fiestas, efectivamente. Allí se reunía una caterva de estudiantes borrachos y otros curiosos no menos ebrios. Y por supuesto hubo escarceos amorosos y otros cotilleos que merecen ser contados en un lugar más privado.

Se me ocurren cientos de anécdotas más, pero no quiero sobrecargar el ya extenso artículo. Así que si quieres cotillear más de esta época o eres un integrante de la beca y quieres recordar viejos tiempos te recomiendo leer los primeros artículos del blog.

Total, que todo lo bueno se acaba, y así llegó el 25 de Mayo que teníamos el vuelo de vuelta. Sólo unos pocos se quedaron con curro en Belfast: Isa, Maria José, Jose y Tere. Así, yo pondría rumbo de vuelta a España, no sin gran impacto emocional, sin sospechar lo que me depararía el inminente futuro…

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