Perry, Peter y Paul

La verdad es que estoy muy perry para escribir en el blog. No sabéis de mi vida desde... Finales de septiembre, lo cual denota cierta gandulería por mi parte. Y querréis estar informados de mi interesante vida en el extranjero, no lo dudo. Tengo por ahí 2 borradores, uno hablando del tiempo, que a lo mejor ni lo pongo porque es un coñazo, y otro del día a día en Azure, mi anterior contrato. Efectivamente, anterior porque cambié de trabajo. Sigo en Concentrix en un puesto parecido, pero lo que es de Microsoft, nos echaron a todos. Dicho así suena feo, porque en verdad llevábamos un 10 en calidad. Lo que pasa es que el gigante de la informática (#RancioFact) decidió llevarse el contrato a sus propias oficinas, extinguiendo así el contrato con Concentrix. Eso significaba que nos íbamos todos a la calle, hasta el manager.

Recibí tan turbadora noticia a principios de noviembre. Esto supuso un grave impacto en mi estado de ánimo y habitual algarabía que me caracteriza. Empecé a eliminar gastos, como el gimnasio, ya que estaba empezando a marcar abdominales y oblicuos. Dejé de beber Guinness para pasarme a cervezas más asequibles. Exacto, la cerveza no se elimina. Básicamente era la primera vez en mi vida que me iba al paro tras estar en un trabajo de verdad. Los sueños de futuro en Belfast se desplomaron. La posibilidad de tener que volver a España, tras haber conseguido ser independiente, se presentó como una opción palpable. Pero no me rendí. Lo normal es que hubiera cogido tropecientos currículums y me hubiera ido a peinar Belfast. Pero elegí la opción fácil y “presioné” a Concentrix para conseguir un puesto en otro contrato. Se me ofrecieron varios: Asos, Jawbone, MSN (también Microsoft pero con menos clase que Azure), Supercell... Asos descartado porque los horarios echan peste. De Jawbone, que era la opción con más salario y mejor horario, no me siguieron en el proceso. La que mejor pintaba era Supercell, una empresa de juegos de móviles y tablets. Tienen 2: el típico de la granja y otro de estrategia. Le miraba los puntos positivos, como que te daban una tablet (asociada al puesto) y podías viciar en horas de trabajo si no había suficientes tíckets (que luego me he enterado que están hasta arriba). Pues para éste sí que me llamaron a entrevista. A día de hoy he hecho bastantes más entrevistas en inglés que en español, así que fue rodado. Incluso una de las preguntas era decir qué videojuegos conoces. Como decía mi compañero Pablo, “Bueno, ¿los quieres por fecha de lanzamiento, género y plataforma?”. Así, al día siguiente de hacer la entrevista me dieron la buena noticia. Eso era ya mediados de noviembre. Así, podía irme tranquilo a España en Navidad y volver sabiendo que seguía en el mundo laboral. Pero no fue así.

A primero de diciembre, me empezaron a torear. Tras llevar 2 semanas con la conciencia tranquila, volvieron con la trola de que no podía irme de vacaciones en el primer mes de un contrato, incluso aunque terminara el training. Esto suponía directamente que o me quedaba sin vacaciones de Navidad o renunciaba al trabajo. Una tocada de pelotas monumental. El manager intentó ayudarme de una manera peculiar. Pretendía que alguien, un nuevo, asistiera en mi lugar al training de Supercell y las primeras semanas hasta que yo volviera de España y luego me enganchara yo. Lo cual no tiene ningún sentido, pues ¿quién carajo va a querer dar un training para trabajar 2 semanas, y seguidamente, ir a otro contrato y hacer otro training? Además, los training son un coñazo, os lo digo yo. Al final se me apareció la virgen, como dirían los creyentes del lugar y una muchacha española de Jawbone se volvía a España por el 20 tantos de diciembre. Aunque volviera más tarde, me podía reenganchar para sustituirla, ya que de todas maneras tenía que dar el training yo solo.

Y aquí estoy, con el contrato de Jawbone. Al final he triunfado “as the chichos” (parafraseando a nuestro amigo Pancho). El horario es inmejorable: de 8 de la mañana a 5 de la tarde, de lunes a viernes, con tu hora de descanso repartida a lo largo del día, mismo salario que en Azure (de los más altos en Concentrix para empleados “llanos”). Nada de fines de semana, noches o salarios rozando el SMI (que aún así en UK es bastante decente). El único problema que tiene este contrato son las llamadas entrantes. Es más, luego más adelante hasta recibiré llamadas en inglés. En Azure sólo tenía salientes, es decir, que las hacíamos nosotros a los clientes cuando lo veíamos correcto. Vamos, casi nunca. Pero bueno, aquí sigo y aquí seguiré, al acecho de algo mejor, aprendiendo inglés y siendo independiente económicamente. Jawbone va, básicamente, de ofrecer soporte técnico a una serie de cacharretes: unos auriculares que eliminan el ruido, unos altavoces bluetooth y una pulsera que te mide los pasos y el tiempo que duermes. Todo una pijería, la verdad. Ya comentaré más a fondo todo el percal.

Lo de Peter del título viene porque el trainer/quality manager se llama así. Es un guiri que habla español, y es un descojone. Un gran personaje que comentaré en esa entrada ampliada de Jawbone. Y Paul es mi negro, con el que recientemente tuve una disputa por el tiempo que permanece la calefacción encendida. Más y mejor muy pronto.

 

Etiquetas: trabajo , concentrix , jawbone , azure

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Comentarios  

 
-1 #4 pancho 31-01-2014 12:21
tus webos ahi,reche!!!me mola el blog
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+1 #3 Abdul Bujarrá 29-01-2014 22:53
Hola soy un penoso que no tiene gracia y me dedico a votar negativo los comentarios de la gente
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-1 #2 Ernesto 29-01-2014 00:55
Vamos que tus posaderas ya están cogiendo tono pelirrojo jeje
Seguirás por ahí por muchos años, ¿no?
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-1 #1 Mónica 29-01-2014 00:36
Ese reche como mola se merece una ola! qué bien escribes ojú, mucho ánimo y que sepas que eres admirable! un besillo desde tierras españolas jaja.
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