Trabajar con videojuegos, el sueño de un friki

A día de hoy, casi cualquier persona de la sociedad moderna ha tenido contacto con los videojuegos. Ya seas un enganchao de toda la vida (lo que se conoce hoy como gamer, aunque a mí no me gusta esa palabra) como una persona “normal”, a los que los enganchaos nos referimos como casuals. Cualquier enganchado con cierta edad seguro que vivió una infancia con una Mega Drive, Super Noentiendo, Master System o una copia de la NES con chorrocientos juegos que luego en verdad estaban repetidos. Recuerdo considerar como privilegiados a aquellos que tenían una Game Boy y se la llevaban en las excursiones de la escuela. Los menos enganchados seguro que habéis probado los Sims, el Candy Crush o el Tetris. Tengo un recuerdo idílico de mi madre, odiadora de consolas por excelencia, todas las noches enganchada a uno de estos tetris de los 20 duros. Por mucho que les pese a nuestros progenitores, el mundo de los videojuegos mueve bastantes dineros (sólo en España en 2015 los videojuegos generaron 1000 millones de Euros, incluso sabiendo lo piratillas que somos).

Durante la época oscura de mi vida como estudiante, uno de los culpables de mi dejadez eran los videojuegos. Imaginaros entonces lo que sería trabajar en el mundo de los videojuegos. Hay un montón de puestos derivados de la industria: diseñadores, programadores, testers, traductores, periodistas, músicos… ¡incluso hay jugadores profesionales de videojuegos, que ganan bastante dinero viciando! Eso era un sueño como los que querían ser astronautas, futbolistas o modelos. No sé si esos 3 ejemplos me habrán quedado sexistas, pero me gustaría escuchar vuestros sueños (referencia a nuestro amigo E. Lozano, que por cierto se dedica profesionalmente a los videojuegos).

Habiéndoos dejado esta introducción, os voy a contar mi experiencia personal. Por devenires de la vida, a finales del año pasado conseguí trabajo en Noentiendo. Lo escribiré así para que los buscadores no me indexen, ya que la empresa para la que trabajo es bastante celosa con la privacidad e imagen de la marca. Aun así seré cuidadoso explicando en qué consiste mi trabajo. De la manera que conseguí el puesto, pues en mi anterior contrato, que expiró a finales del año pasado, un compañero me sugirió aplicar a Noentiendo. Las otras opciones eran volverme a España o buscar otro trabajo en Belfast. Los pormenores de las 2 entrevistas que hice no son nada del otro mundo, sólo cabe destacar que las preguntas de “¿Qué sabes de la empresa?” y “¿Qué juegos de gustan?” las bordé. Fue un poco chiste cuando me vino el contrato y salía Super Mario en él.

Si mi yo de hace 15-20 años (en realidad, cualquier yo de hace más de un año) supiera dónde trabajo ahora mismo, joder, lo estaría flipando. También me encantaría darle con mi nómina en la cara a algunos profesores. Ya da igual en que plataforma juegues: están los PC gamers (la “master race” como se hacen llamar), los que juegan en la Play, los nintenderos… Cualquiera de ellos sabría apreciar lo que es trabajar en los videojuegos. De hecho en mi departamento son bastante poco fans de la marca (una vez vi a alguien dejarle un par de juegos de la PS4 a mi jefe).

Cuando apliqué al puesto e incluso después de haber pasado las entrevistas no tenía muy claro qué carajo era lo que iba a hacer. Tras varias semanas por fin pude organizar en mi mente una descripción de mi puesto, Técnico de Soporte de Producto y Eventos. Para comprenderlo, primero es necesario saber que el principal objetivo de mi empresa, en esta sede europea, es traducir y hacer el márketing de los juegos. Lo que hago yo es proveer a toda esta gente con los juegos y consolas, así como ofrecer asistencia con posibles incidencias con los mismos y dejar registro de todo. Pongamos un ejemplo. Digamos que un tester (los que prueban el juego para buscar fallos y reportarlos) necesita la última versión del Super Mario Pollas. Entonces yo me pongo a buscar la versión solicitada en los archivos y mediante un determinado proceso (ya sabéis, secretismo de empresa) instalo el juego en la consola, disco o cartucho. Puede ser que la consola esté conectada a la red, o que me la traigan físicamente o que necesite una nueva y haya que instalarle el firmware y tal. También nos toca descargarnos la última versión de los juegos, preparar las consolas para los eventos (como salones del manga o ferias del videojuego) y resolver incidencias, que al final se trata de probar con otro tipo de versión del firmware u otro tipo de soporte. Otras tareas son también mandarles consolas y cartuchos a ciertos desarrolladores, gente de prensa o youtubers para que hagan capturas de los juegos.

Luego como asunto extraordinario, hace poco estuve en la Gamescom, que es la ferie de videojuegos más grande del mundo, en Colonia. La empresa me pagó el tren hasta allí, alojamiento de la semana y pico que estuvimos y algo de pasta para comer. Lo que hice fue montar y desmontar las consolas, básicamente. Todas tienen un método de seguridad para que la gente no las mangue, pues nosotros lo instalamos. Y durante el evento en sí, dar vueltas y asegurase de que todo va bien. Como mucho reiniciar consolas que se queden pilladas, ver si la red funciona bien en los juegos multiplayer y las conexiones de los mandos. Así que para poder matar el tiempo me ponía a hablar con las azafatas de eventos y ver las presentaciones que ponía Noentiendo de vez en cuando. En resumen, un trabajo para nada duro.

Pues básicamente esto es todo lo que hago. ¿Bastante simple, verdad? Luego tiene sus intríngulis según el método que uses o la consola o juego que sea, pero la verdad es que al final el trabajo es sencillo. De cara a futuros empleadores por supuesto detallaré que el trabajo es súper pro y súper técnico, pero para los 4 gatos que me leéis esto es suficiente. Aunque también es verdad que luego el trabajo tiene sus picos de estrés, cuando algo no va y tienes una cola de gente detrás pidiendo cosas.

Luego, trabajar aquí, además de ventajas comunes con otros trabajos como vacaciones u horarios flexibles, tiene otros beneficios como regalicos, descuentos, facilidad para comprar merchandising limitado o probar juegos que aún no han salido. Así, he pillado sudaderas, camisetas, tazas, pines, la NES y SNES minis a un precio reducido, ediciones coleccionista de juegos sin tener miedo de stock limitado, probar el Super Mario que sale en un mes y pico… Aunque al final la mayoría de camisetas me las estoy llevando a España, ya que al final acabamos todos con la misma camiseta de la Switch.

Como curiosidad, también tengo acceso limitado a un archivo dónde hay equipos de desarrollo de consolas antiguas de Noentiendo, y en el comedor hay una sala gigante con consolas, tumbonas para echar la siesta, una figura tamaño natural de Link y un mini-museo de consolas y juegos.

Ahora pasaré a responder a una pregunta y broma que me hacen a menudo. ¿Entonces al final tu trabajo consiste en jugar a la videoconsola? Responderé como los políticos, con un eufemismo: digamos que me aseguro de conocer los productos de la marca y la manera en la que funcionan para poder ofrecer la mejor asistencia posible.

Me decía mi amigo Eneko, que sigue en Belfast “no trabajes con los juegos, que al final vas a terminar odiándolos”. Aquí quiero comparar el sector de los videojuegos con otros más típicos que se consideran cualificados: la salud, derecho, ingenierías de todos tipos, enseñanza, administración de empresas, científicos. Digamos que has elegido tu carrera porque realmente te gusta y disfrutas haciéndolo. Sin embargo, cualquier persona que no se dedique a ese sector no va a disfrutar por ejemplo leyendo un libro de leyes o se va a dedicar a curar a enfermos en su tiempo libre. Los videojuegos en sí son un método de entretenimiento, como pueden ser la televisión, la literatura o la música. Son hobbys típicos que un médico, un abogado o cualquier otra persona pueda tener. No es que me considere mejor que un profesor o un contable, pero a dónde quiero llegar es que los trabajos relacionados con el entretenimiento desprenden magia ya que se alejan de lo cotidiano.

Cuando me preguntan que en qué trabajo y digo en Noentiendo, parece que suena a chiste, o a que soy un flipado. Yo lo comparo a como si trabajaras para Disney. No volveré a encontrar más en mi vida un trabajo en el que “me paguen por viciar” y tenga tantas ventajas, así que por ahora disfrutaré de lo que tengo. Cuando me entra la nómina no suena el sonido de cuando Mario coge una moneda ni hay champiñones en la cantina, pero el trabajo mola.

Crónicas de Belfast parte 2: El primer curro, segundo semestre de 2013

Continuamos con el repaso a mi historia en Belfast, que sirve más como análisis retrospectivo propio para recordar viejos tiempos que como contenido que realmente sea interesante para el que me lea, salvo que tú también hayas compartido esa época conmigo. Tras la beca, puse rumbo de vuelta a España. Recuerdo que me volví con el ánimo muy bajo. Tras el subidón de haber pasado 3 meses prácticamente como un Erasmus (mucha fiesta y pocas responsabilidades), volver a la monotonía de un desempleado en el pueblo no era algo que me emocionara. La idea de pasar un verano aburrido en el pueblo me entusiasmaba tanto como una patada en los cojones (aunque gustosamente pasaría ahora un verano de ese estilo). Así, gastaba varios ratos en echar currículums como loco para volverme a Belfast.

Afortunadamente, mis plegarias fueron escuchadas y a las 2 semanas de estar en España ya tenía una oferta de trabajo. Pero esa oferta venía de antes, de los pocos currículums en mano que entregué durante mi estancia en Berzas. De hecho el suceso que desencadenó todo fue providencial. Normalmente cogía un autobús para volver a casa, el 7A o el 7B. Un día me dió por experimentar y usé una lógica errónea, que fue coger el 7D pensando que tendría una ruta similar y me llevaría a casa del mismo modo. Me llevó por otro camino pero yo calculaba que en cierto punto volvería por Ormeau Road, en dónde vivía. En dicha ruta me encontré una valla publicitaría en la que ofrecían multilingual positions para gente con formación de informática. Me quedé con el lugar y otro día volví a echar el CV, aunque ese día en concreto me tocó darme un paseo para volver a casa ya que me dejó en un sitio a tomar por saco, casi al final de Ormeau Road.

Total, respondí al email expresando mi interés en la oferta y ya para el día siguiente me pidieron que escribiera unos párrafos para evaluar mi nivel de inglés así como un pequeño cuestionario técnico. Nada del otro mundo, porque para la semana siguiente ya tenía fechada la entrevista. Efectivamente, se trataba de mi primer trabajo para Concentrix, en el contrato de Windows Azure (perfecto para poner a Microsoft en mi currículum). El spoiler ya lo tenéis, la entrevista la pasé satisfactoriamente. La hice en pijama por teléfono desde mi cuarto y sólo un par de horas después ya tenía la resolución. Recuerdo la noticia como una de las mejores que he recibido en mi vida. Aprobar un speaking en la escuela de idiomas no se compara a conseguir trabajo habiendo hecho la entrevista en inglés. Había tenido trabajillos anteriormente, pero éste era mi primer trabajo real. Así, para finales de junio ya estaba de vuelta en Belfast (apenas llegué a España el 25 de mayo).

La empresa me pagaba el avión de ida y hasta 5 días de hotel. Asunto que no ocurriría en España en la vida. Al llegar a Belfast, enseguida me puse en contacto con la gente que se había quedado. Maria José, Jose e Isa vivían juntos. Tere se trajo a su novio Miguel para empezar una nueva vida, y Mar se había vuelto de España también hacía unos pocos días. Ya tenía una pandi para empezar, cosa distinta a lo que me ha pasado en Frankfurt. Así, esta primera época la viví con mucha ilusión. Era la primera vez que cobraba un salario en condiciones, empecé con una pandilla de amigos con lo cual facilitaba conocer nuevas personas, empecé realmente a interesarme por la cocina haciendo las primeras migas, mi inglés mejoró, la casa que encontré me gustaba (al menos al principio) y en general me sentía top.

Además de la gente de la beca, otra gente con la que me juntaba eran Andrés y Bea (Andrés se quedó por otra beca), Rex (un holandés que vivía conmigo, que también trabajaba en Concentrix) y Paul (mi casero, que antes de ciertos conflictos se vino un par de veces de fiesta). Maria José y Jose tuvieron ciertos roces con Isa (más bien ella los tuvo con ellos), lo que unido a ciertos malos rollos heredados de la beca, no llegaban a juntarse tanto con el otro núcleo pandillil. Aunque sí que estuvimos una vez en una fiesta de negros (literal, todos eran negros menos los 4 que fuimos) y en el Divino (discoteca posh de Belfast que no recomiendo para ir habitualmente). Los planes que solíamos hacer eran bastante tranquiletes: ir los sábados a comer al St. George Market, ir al centro a hacer alguna compra, un café y para casa. A pesar de las facilidades sociales que tuve, notaba que aún necesitaba más. Sentía como que mi gente no me acompañaba en mis ganas de fiesta hardcore a tope, aunque alguna pinta esquiva sí que nos tomábamos algunos fines de semana.

En esta época hubo un par de sucesos importantes en cuanto a cuestiones laborales y de vivienda, una vez estaba bastante asentado. A primeros de noviembre, recibí una noticia que me dejó helado: tras apenas llevar 4 meses de contrato, me comunicaban que Microsoft rescindía el contrato con Concentrix, por lo que el 31 de diciembre nos echaban. Bajo ningún concepto quería yo volverme a España tras tan poco tiempo, sobre todo tras haber conocido el poder del dinero, y por supuesto, por lo lazos estrechados. Ofrecían mudarse a Madrid para desempeñar el mismo rol, pero sólo 1 puesto y éramos 4 españoles. Otro compañero más experimentado, Dani, terminó cogiendo el puesto. Otros españoles eran Josu, un vasco de unos 40 años bastante majo aunque se le notaba el ramalazo norteño. Luego estaba Pablo (sí, éste también era “el coletas”) con el que he tenido contacto hasta que tuve que dejar Belfast. En mi equipo sólo éramos 10 más el manager, un italiano bastante flipado que a día de hoy considero el peor jefe que he tenido. Era del tipo que va de sobrado y luego es un matao. Así, éramos 4 españoles, 2 franceses (sólo tuve relación con Charlie le Brun, alias Charlie Brown, apenas recuerdo quiénes eran los otros), 2 italianos: uno de ellos bastante cuñao flipao que también estuvo conmigo en un posterior contrato, y otro que empezó a la misma vez que yo, que sí era buena gente; y 2 en línea alemana: una mujer madura húngara y otro hombre que era el prototipo de soso y sobrio alemán. Como explico yo, lo mismo que un soldado alemán de relleno de una película de la segunda guerra mundial. Lo que viene siendo un rancio. Por eso amplié contactos con el contrato de Microsoft que estaba en nuestra misma sala, MSN. Tuve juntas con Alba de Alomartes (o como ella decía, Alotuesday), a la cual sigo en Facebook por sus andaduras internacionales. Álvar, un muchacho que se volvió a España con un buen curro en Salamanca, y Blanca, con la que perdí el contacto pero que creo que sigue bien asentada en Belfast.

Al problema de quedarme sin trabajo se sumaron ciertos asuntos en casa. Cuando me metí en la casa en julio, Paul, el casero con el que vivía en una casa de 5, siempre me daba largas con el contrato (de hecho no recuerdo si llegué a firmarlo). A ello hay que agregarle los problemas relacionados con la racanería del casero: me subió 20 pounds en concepto de calefacción y luego estaba helado de frío, me tiré el verano sin cortina ni persiana en la ventana (me apañé con cartones en modo indigente), también incluyó otros 10 pounds por limpieza porque el resto de inquilinos eran unos guarros… Todo aderezado con trolas del casero: la calefacción se podía programar pero él se guardaba el mando bajo llave en su cuarto para que nadie lo cogiera; había gastos nada transparentes ya que pedía una cantidad desorbitada en concepto de cosas simples como papel higiénico o material de limpieza, o que la limpiadora no llegaba a limpiar algunas semanas. Recuerdo que una vez estaban en el salón viendo la tele y ví que la mesa estaba polvorienta. Le pregunté a Paul que si esa semana había venido la limpiadora y dijo que sí. Entonces hice una marca con el dedo en el polvo que había en la mesa de la tele y le dije ¿y esto que es? Entonces empezó a tartamudear excusas, diciendo que al final esa semana no había venido porque se había puesto mala. Todo este torrente de mierda se redondeó con un ultimátum que me hizo, que era abandonar mi actual y bastante decente habitación en la última planta por el zulo en el que él se hospedaba en la planta baja (seguramente con afán de sacar más dinero por alquilar habitaciones más grandes), alegando que ahí estaría más caliente. Éste hombre no se daba cuenta de que el problema era que era un rata y no ponía la calefacción y ninguna historia más. Además, que el calor va hacia arriba y en teoría las plantas superiores deberían ser más cálidas. Así que ahí ya lo mandé a tomar por saco y empecé a buscarme casa para empezar en Febrero. ¿Mi recomendación? No os metáis nunca de alquiler con el casero viviendo. Fallo que yo he vuelto a cometer en Frankfurt porque no me quedaba otra.

En cuanto al curro, la situación se salvó bastante más fácilmente de lo que pensaba. Quizá una de las pocas ventajas de Concentrix es que te puedes mover fácilmente de un contrato a otro. Así, estuve aplicando para Supercell, una empresa de juegos de móviles. Hice la entrevista y de hecho me contrataron, pero cometieron un fallo típico de Concentrix. En la entrevista me preguntaron si tenía vacaciones planeadas y les informé de que yo me iba 2 semanas en Navidad a España, pues en mi anterior contrato ya me concedieron esas vacaciones. A las semanas me vienen con que no pueden darme el puesto porque el training coincide con mis días libres. Tuve la potra de que en Jawbone, el que se convertiría en mi contrato, se iba una chica española. El motivo era que ella también venía de otro contrato y tenía las vacaciones de Navidad reservadas pero en Jawbone se las negaron, por lo que los mandó a la mierda y dejó el contrato. Sí, de nuevo, típico de Concentrix. Al final, me metieron directamente en Jawbone.

Así, con la perspectiva de buscar una casa para mudarme y con un trabajo nuevo, me fui a pasar la Navidad en España tranquilamente. Si has sido un campeón/a y has leído hasta aquí, agradecería que me dejaras un comentario aunque sea diciendo "vaya tocho has puesto Reche". Gracias y hasta la próxima.

Crónicas de Belfast parte 1: La beca, primer semestre de 2013

Se cumplen hoy 4 años desde que llegara por primera vez a Belfast, ciudad que he dejado ya atrás. La última vez que escribí realmente sobre mi vida era principios de 2014, recién empezado mi curro en Jawbone. Abandoné los artículos privados por temas más mainstream que tenía ganas de redactar. Aprovecho entonces esta ocasión para empezar una serie de artículos de lo que han sido mis casi 4 años viviendo en la capital de Irlanda del Norte. Contenido de interés pues para mi gente más cercana y aquellas personas que quieran cazoletear como es la vida de un españolito random en el extranjero. De este primer período escribí bastante, pero quiero resumirlo todo tal y como lo recuerdo hoy. Primero pongámonos en antecedentes (rollazo del 15 approaching).

Eran finales de 2012 y yo ya había acabado mis dos ciclos de grado superior (mal llamado módulos, pues estos son las asignaturas en sí) y un curso de programación que me duró casi un año. Me tiraba largos ratos con buena fe revisando Infojobs, la web del SAE y otras páginas de empleo sin mucha suerte. Pasaba los días haciendo trabajillos en mi campo, yendo a la escuela de idiomas con francés e inglés y los ratos de ocio los echaba en la solana con mi pandilla de siempre. Nada parecía que fuera a cambiar hasta que el Rafa (antiguamente conocido como el Alcayeit, después Rafaker y actualmente marido de Susana Díaz) me recomendó que echara la solicitud (los que hemos pasado un tiempo en el extranjero decimos “aplicar”) de una beca Leonardo, que en Andalucía se conoce como beca Hércules. Dicha beca tiene grandes similitudes con el programa Erasmus: te vas al extranjero pero en vez de a estudiar, a hacer prácticas de empresa. Lo que viene siendo un becario pringadillo. El único antecedente similar en mi entorno era el Pancho (todos sabemos que quien volvió de Polonia no era el Pancho si no una evolución de él mismo). Además teníamos un cursillo de inglés de 2 semanas (total de 14 semanas), que se hizo en la famosa International House.

Así que sin muchas esperanzas eché la solicitud. Cuál fue mi sorpresa que no sólo me pillaron, sino que estaba el primero de la provincia de Granada (primero de 2000 solicitudes, ahí es nada). Ofrecían estancias en varios países según el idioma que tuvieras. Yo puse de primero Reino Unido, luego Irlanda, República Checa y Francia. La ciudad me la eligió algún cargo random de la Junta de Andalucía, así que se pueden jactar de haber decidido mi destino. Además de Belfast, estaba un pueblo al lado de Bristol (en el que curiosamente luego vivió el Rafa, Wenston supermarket o algo así) y otra ciudad random de UK que no recuerdo.

Así pues, se presentaba ante mí la oportunidad de vivir 14 semanas en el extranjero. Recuerdo los preparativos con mucha ilusión. Todo el tema de papeleos, investigar sobre la vida en Belfast, viajes a Granada para que nos fueran informando y todo el apero. De hecho recuerdo que el día que tenía que ir a la entrevista inicial llegué tarde porque me equivoqué de edificio. Con todo y con eso salí exitoso. De Granada éramos más de 10, pero sólo el Jose (compañero de Granada) y yo fuimos a Belfast. Fue cuando decidí empezar este blog.

Lo siguiente que recuerdo sin haber leído de nuevo lo que escribí antaño fue el día de montarse en el avión, hace hoy justo 4 años. Si no me falla la memoria, al primero que vi fue al Antonio de Huelva en la cola de facturación. Fue mi padre el que dedujo que él también era de mi grupo y así lo abordó. Compartimos las primeras impresiones de la experiencia y recuerdo que él llevaba más peso y yo menos, así que la de facturación lo compensó. Yo entonces era un cateto de pueblo curioso por todo. Después vimos al Jose y a Maria José de Huelva. Ella tenía el rol de experta ya que estuvo con anterioridad en Reino Unido de Au Pair. En los escáneres de seguridad, escena que yo sólo había visto en películas, hacía todo lo que hacía Maria José y le preguntaba todo. Ya montados, en mi fila estábamos Mar de Sevilla (más bien Salamanca) y el Jose. Yo no dejaba de divagar sobre posibles resultados del vuelo y Mar aderezaba mis pesquisas contando leyendas urbanas como que si a uno de la presión se le saltaron los ojos. El aterrizaje también se me grabó en la memoria: lo poco que pude atisbar por la ventanilla que regentaba Mar era un montón de nubes y finalmente un paisaje gris y verde, nada que ver con los secanos solariegos de mi tierra.

Vivíamos todos en el mismo bloque, excepto Jesús (creo recordar que era de la Alpujarra) y su novia Laura (ex hace ya tiempo por lo que mis fuentes de cotilleos han podido confirmar).  Además de los ya citados, otros compañeros eran Tere y Hermi de Málaga, María y Ana de Jaen, Virginia y Toñi de Cádiz, y Rocío e Isa de Almería. Se formaron 2 claros grupos que terminaron enfrentados por minucias tales como supuestamente no saludarse al encontrarse por el pasillo (vivíamos todos en el mismo bloque). También era normal teniendo un grupo de 15 personas.

Las primeras semanas fueron las más intensas: viajes a todos lados (Dublín, Derry, Giant’s Causeway, todos los rincones de Belfast), fiestas erasmus, gente nueva, experiencias en un nuevo país… Justo cuando me empezaba a parecer que la cosa se estaba enranciando, se vinieron al mismo bloque un grupo de alemanes, como si fuera una premonición de mi siguiente destino como emigrante. Venían con el mismo tipo de beca y de hecho 2 de ellos hacían las prácticas en mi empresa. Con ellos hice muy buenas migas (no, migas aún no sabía cocinar en esa época) y me vino muy bien para practicar inglés.

Una historia que creo que nunca conté fue que una vez vino la policía por cierto asunto (sería la primera de 2 encuentros con la police en Belfast). Estuvimos en una fiesta aleatoria y desalojó la policía la casa. Pero no es esta la parte que nos atañe. Seguimos de after-after party en nuestro bloque, y además de integrantes de la beca y los alemanes, se nos acoplaron unos niñatos guiris random. Como la fiesta era en mi apartamento y yo ya estaba reventado, me fui a dormir al sofá de unas compañeras. Durante mi ausencia, se ve que un chaval se fue a mi cama a pasar la pea y se le calló la cartera. Cuando se fueron de mi casa, el chaval se percató de que le faltaba la billetera. Total, que el colega llevaba un ciego del copón y se puso a pegar patadas a las puertas, con tan mala suerte que, no sé cómo, le reventó un diente a una compañera, además de dañar la puerta. También les sacó una navaja a los alemanes y todo. Cuando yo llegué a casa todo eso había pasado ya y tan sólo después de media hora de estar en mi cama vino la policía a tomar declaración. Claro, y todo esto sin yo tener ni puta idea. Recién levantado, resacoso y hablando en inglés con la policía. Toma asunto. Al final no sé qué pasó pero más allá del susto que se llevó la muchacha no creo que hubo mayores consecuencias.

Además de los alemanes y nosotros, conocimos a gentes de otras becas. Había gallegos y gaditanos. Entre ellos se encontrarían, sin que yo los conociera aún, Valeria y Rodri. También fueron miembros de mi pandi el Andrés y su novia Bea, aunque fueron más relevantes más adelante. Con quien más me juntaba yo era con las inquilinas del apartamento 4 y 5: cenaba con Mar, Isa y Rocío en su piso, y luego me iba a ver Juego de Tronos que la empecé entonces con Ana y Virginia. Toñi tuvo que abandonar la beca a mitad por cierto suceso… trágico. En el ámbito del ocio, nuestros pubs favoritos eran el Laverys y el Parlour. También eran famosas las fiestas de Pablo, el de las fiestas, efectivamente. Allí se reunía una caterva de estudiantes borrachos y otros curiosos no menos ebrios. Y por supuesto hubo escarceos amorosos y otros cotilleos que merecen ser contados en un lugar más privado.

Se me ocurren cientos de anécdotas más, pero no quiero sobrecargar el ya extenso artículo. Así que si quieres cotillear más de esta época o eres un integrante de la beca y quieres recordar viejos tiempos te recomiendo leer los primeros artículos del blog.

Total, que todo lo bueno se acaba, y así llegó el 25 de Mayo que teníamos el vuelo de vuelta. Sólo unos pocos se quedaron con curro en Belfast: Isa, Maria José, Jose y Tere. Así, yo pondría rumbo de vuelta a España, no sin gran impacto emocional, sin sospechar lo que me depararía el inminente futuro…

La Navidad en Belfast 

Los británicos viven la Navidad de manera muy intensa desde muy pronto, para acabar la Navidad antes prácticamente de que empiece el nuevo año. Les falta tiempo para que termine Halloween para empezar a llevar esos horrendos jerseys navideños (Christmas jumpers), cubrir de luces sus casas e incluso robar la dignidad a sus mascotas haciéndoles llevar mini gorros de Papa Noel. A pesar de los intentos de las grandes superficies con sus anuncios comerciales, la Navidad en España empieza el día de la lotería.  Para otros es precisamente el día que también termina ya que solía coincidir con el día de entrega de notas en el instituto. Así, el periodo festivo se alarga hasta el día de Reyes, cuando en Reino Unido e Irlanda casi podríamos decir que se termina el Boxing Day (el 26 de Diciembre).

El día después de Halloween las tiendas ya tienen todos los aperos de Navidad listos para la venta: gorros de Santa, espumillón, Christmas crackers (unos petardos que explotan al tirar de ellos e incluyen baratijas en su interior), jerseyses de colores chillones, todo muy ultra rancio y cateto. Incluso en sitios como en Lidl aún pues encontrar “Spanish Turron”.

Por la segunda semana de Noviembre hay un evento en Belfast, el encendido de las luces de Navidad del City Hall. Básicamente hay un escenario con un insufrible espectáculo para niños y cuando llega la hora hacen la cuenta atrás para encender el alumbrado, que este año tuvo referencias a los recientes atentados en Francia. Entonces la gente hace una cola infinita para entrar al Christmas Market del City Hall, que es algo al estilo de los tan de moda mercados medievales pero en modo Navidad. Básicamente es una excusa para colarte merchandising de Navidad a precios inflados y luego puestos de comida de diferentes nacionalidades, como española en el que trabaja mi colega Alberto el de las paellas. También hay un par de carpas para beber cerveza, puestecillos de vino caliente aromatizado (mulled wine) y venta de salchichas alemanas, entre otros. El vino éste es muy popular en países como Alemania, pero según un compañero alemán, se ve que es bebida para abueletes. Curiosamente el Christmas Market finaliza días antes del propio día de Navidad, estando los días previos las tiendas petadas de rezagados comprando regalos (en esto no se diferencian tanto de los españolitos).

Durante el mes de Diciembre se van sucediendo las cenas de empresa. En la mía tuvimos la gala oficial de premios de mi contrato y una extraoficial que pusimos todos mocho para ir a un bar en el que nos pusieron fritos grasientos como salchichillas, papas y demás mierda colesterólica. Es por menús como éste que luego vamos diciendo que la comida británica es una porquería. Más allá de eso, no se diferencia de cenas de empresa en España: compañeros de trabajo pillando un ciego del copón, aduladores de jefes y día de arrepentimiento posterior en el que tienes que volver a ver las caras a la peña en tu puesto de trabajo.

Si eres un emigrante previsor o con buena empresa, podrás volver a Españistán a estar con los tuyos para estas fechas. En mi empresa hay que pedir las vacaciones con mucha antelación, pues la mayoría somos extranjeros con pocas ganas de pasar las fiestas en Guirilandia. El año pasado tuve la mala suerte de tener que quedarme y pude ver de primera mano como son las cosas. Nochebuena (Christmas Eve) no se celebra realmente. Pocos bares están abiertos y mayormente la ciudad está desierta a poco más tarde de las 5, siendo noche cerrada. No hacen cena ni nada, pero luego el día de Navidad se lo tiran entero comiendo pavo relleno por fistfucking y demás cosas que estamos hartos de ver en las películas. Ese día la ciudad está totalmente desierta. También es así en España, pero aún se pueden ver algunas cafeterías y bares abiertos. En Belfast es 0, desierto.

Decía arriba que la navidad se acaba el Boxing Day, 26 de diciembre, que también es fiesta nacional. Boxing viene de abrir las cajas de los regalos, no de boxear. Ésto es básicamente supon el fin de la Navidad porque Nochevieja es 3 cuartos de lo mismo que la Nochebuena, los bares cierran prontísimo, nada de cotillones abiertos hasta la hora de los churros. A esta gente les luce llevar los Christmas Jumpers durante diciembre y enseguida volver a sus vidas normales el 2 de Enero. Ese es su espíritu navideño.

Con todo, considero mejor el trifestival de Navidad en España (Nochebuena, Nochevieja y Reyes) que el ansia hacer el countdown hasta Navidad desde el mes de Noviembre. Se pueden comprar calendarios adventistas en el Poundland y en general los guiris se encuentran muy entusiasmados de hacer la cuenta atrás hasta Navidad.

Nuestro amado líder y el brillante camarada

Me dejé pendientes algunas historias de mi época en Windows Azure, por eso algunas cosas van a estar como si fuera en presente. En verdad en Azure tenía demasiada buena vida. No era un trabajo real, ni de lejos se podía considerar jornada completa a pesar de que fueran 8 horas efectivas de trabajo. Con una media de 2 horas de trabajo real al día, el tocamiento de huevos en el sentido de estar ganduleando, era extremo.

Nuestro amado líder es el mote que le puso mi compañero a nuestro jefe/manager. No voy a decir nombre porque Google indexa mi blog y no me gustaría que nuestro amado líder encontrara mi blog y usara el Google Translator, a pesar de que ya no es mi jefe. El brillante camarada es el otro compañero encargado de calidad. Se trata de asegurarse de que toda la documentación de los casos está correcta. Lo peor es que esto lo hace de gratis y el hombre ha pringado bastantes horas extras con meetings con “los de arriba” y revisando los casos y el resultado que tiene es una mierda del tamaño del City Hall. Aunque la verdad es que Ricardo por lo menos es muy atento, le gustaba preguntarnos cosas a los demás sobre cómo íbamos y hablaba bastante. Están los 2, de manager y de agente, en el contrato de Supercell, aquel que no me dieron al final. Fieles camaradas también en el nuevo contrato. Ya tiene guasa que cambies de trabajo y sigas teniendo el mismo jefe.

En general nos reíamos bastante en la empresa. Estaba Josu, el vasco de 50 años (a lo mejor es más joven, pero destaca comparado con la juventud general de mi empresa) que siempre está haciendo coñas en plan “venga, este caso para Rubén, que tiene escrito tu nombre”. O “este mes te van a quitar 100 libras del sueldo por haber llegado 3 minutos tarde.” Los otros 2 son más jóvenes, pero mayores que yo. Está Pablo, de Salamanca, que me ayudó mucho pues yo era muy cansino preguntando constantemente dudas y él me las respondía con paciencia y con datos detallados. De hecho estubo nominado a unos premios de la excelenia de la empresa pero al final no ganó nada. Los “Premios Concentrix otorgados por logros destacados en el campo de la excelencia.” Esto último lo he plagiado de los Simpsons. Y luego el Dani, de un pueblo de Toledo cuyo nombre siempre se me olvida. Comparte aficiones frikis conmigo, como el vicio. Él estuvo trabajando de tester de videojuegos en Canadá y todo.

En cuanto al procedimiento de trabajo, los casos llegan a la cola y ya nos aclaramos nosotros quien se los queda. Siempre suele haber un valiente que empieza con el primero, y así nos vamos turnando. Aunque también ha habido días que hemos regateado porque nos sentíamos especialmente perrys. Digamos que hay 3 tipos de casos: los coñazo, los fáciles y los de Huelva. Los coñazo suelen durar entre una semana y varios meses y suelen estar relacionados con devoluciones de dinero. Con los fáciles se tarda entre 1 y 4 días en tenerlos finiquitados. Y luego están los de Huelva, que se devuelven (“Devuelva”, he ahí la gracia) a otra cola porque bien son problemas muy técnicos o porque no los cubre nuestro departamento.

Azure ofrece varios servicios en la nube, pero para que se entere la gente, lo básico es comprender que tiene para alojar páginas web, bases de datos y máquinas virtuales. Por ejemplo, algunos juegos del Facebook se ejecutan en algunas de estas máquinas virtuales. Pues todo esto se cobra, y aquí es donde entramos nosotros. Los clientes adquieren subscripciones que tienen ciertos beneficios o no. Así, surgen disputas por cobros mal efectuados, gente que se queja de haber estado usando una subscripción de prueba y quiere darse de baja, créditos mal aplicados, aumento de las capacidades de la subscripción, tarjetas de crédito que no van, etc.

La noche de Azure era un pitorreo. La oficina se quedaba vacía sobre las 6, sin manager ni nada, y si no entraban tíquets, podímos hacer lo que quisiéramos hasta las 12 de la noche. Ver series, ver internet, jugar a la consola. Si nadie que nos vigilara y con prácticamente nada que hacer, parecía de todo menos trabajo. Y nos pagaban por ello. Puede parecer que esta es la razón por la que se llevaron el contrato, pero se tiraron así los 3 años que duró.

Poco antes de que nos anunciaran la extinción del contrato, nos querían encasquetar el hacer casos en inglés. Ante lo cual los otros protestaron. Yo me limité a agachar la cabeza y aceptar, ya que mi condición de “el nuevo” no me permitía ser muy rebelde. Tal incremento en las tareas apenas suponía hacer un par de casos más al día. Cosa comprensible desde el punto de vista de Microsoft: si estamos parados, mandan más cosas.

Y ya en diciembre, fue el apoteósis final. Nos dejaron de entrar casos puesto que a partir de ese punto iban a hacer los casos desde otro sitio. Así, si antes había poco, ahora menos. El único problema es que los alemanes encontraron trabajo pronto y abandonaron Azure en las últimas como si fueran el capitán del Costa Concordia. Eso significaba que nos tocaba hacer casos en alemán. Super mal organizado: una muchacha de MSN nos servía de traductora, pues también sabía español. Pero había que esperar a que estuviera libre. Además, ella le estaba dando el training a otro muchacho. Y ni le pagaban extra ni pollas. Mucho enaltecer a los irlandeses pero a pesar de ser más legales que los españoles, los derechos laborales no llegan a ser perfectos.

Los últimos días sí que eran ya un descojone: el manager estaba ya en su nuevo contrato, no teníamos casos y prácticamente no había control. Te podías tirar en tu casa un par de horas que nadie se iba a dar cuenta. Y así lo hicieron algunos. Yo por ejemplo hubo algunas mañanas que tenía perrera de ducharme recién levantado, pues a mitad de mañana me volvía a mi casa y me duchaba tranquilamente. Era ir a trabajar prácticamente porque quedarse en casa y que te paguen quedaba muy feo.

Y ahora, que yo sepa, Josu y Pablo siguen en paro, yo en Jawbone con otro compañero francés, y el Dani ha triunfado: le ha salido el mismo puesto en Madrid y cobrando más. Josu y Pablo lo rechazaron, y yo, además de que Madrid no me atrae nada, tengo menos experiencia que Dani.

Y para finalizar, un vídeo haciendo el chorra en la empresa.

Perry, Peter y Paul

La verdad es que estoy muy perry para escribir en el blog. No sabéis de mi vida desde... Finales de septiembre, lo cual denota cierta gandulería por mi parte. Y querréis estar informados de mi interesante vida en el extranjero, no lo dudo. Tengo por ahí 2 borradores, uno hablando del tiempo, que a lo mejor ni lo pongo porque es un coñazo, y otro del día a día en Azure, mi anterior contrato. Efectivamente, anterior porque cambié de trabajo. Sigo en Concentrix en un puesto parecido, pero lo que es de Microsoft, nos echaron a todos. Dicho así suena feo, porque en verdad llevábamos un 10 en calidad. Lo que pasa es que el gigante de la informática (#RancioFact) decidió llevarse el contrato a sus propias oficinas, extinguiendo así el contrato con Concentrix. Eso significaba que nos íbamos todos a la calle, hasta el manager.

Recibí tan turbadora noticia a principios de noviembre. Esto supuso un grave impacto en mi estado de ánimo y habitual algarabía que me caracteriza. Empecé a eliminar gastos, como el gimnasio, ya que estaba empezando a marcar abdominales y oblicuos. Dejé de beber Guinness para pasarme a cervezas más asequibles. Exacto, la cerveza no se elimina. Básicamente era la primera vez en mi vida que me iba al paro tras estar en un trabajo de verdad. Los sueños de futuro en Belfast se desplomaron. La posibilidad de tener que volver a España, tras haber conseguido ser independiente, se presentó como una opción palpable. Pero no me rendí. Lo normal es que hubiera cogido tropecientos currículums y me hubiera ido a peinar Belfast. Pero elegí la opción fácil y “presioné” a Concentrix para conseguir un puesto en otro contrato. Se me ofrecieron varios: Asos, Jawbone, MSN (también Microsoft pero con menos clase que Azure), Supercell... Asos descartado porque los horarios echan peste. De Jawbone, que era la opción con más salario y mejor horario, no me siguieron en el proceso. La que mejor pintaba era Supercell, una empresa de juegos de móviles y tablets. Tienen 2: el típico de la granja y otro de estrategia. Le miraba los puntos positivos, como que te daban una tablet (asociada al puesto) y podías viciar en horas de trabajo si no había suficientes tíckets (que luego me he enterado que están hasta arriba). Pues para éste sí que me llamaron a entrevista. A día de hoy he hecho bastantes más entrevistas en inglés que en español, así que fue rodado. Incluso una de las preguntas era decir qué videojuegos conoces. Como decía mi compañero Pablo, “Bueno, ¿los quieres por fecha de lanzamiento, género y plataforma?”. Así, al día siguiente de hacer la entrevista me dieron la buena noticia. Eso era ya mediados de noviembre. Así, podía irme tranquilo a España en Navidad y volver sabiendo que seguía en el mundo laboral. Pero no fue así.

A primero de diciembre, me empezaron a torear. Tras llevar 2 semanas con la conciencia tranquila, volvieron con la trola de que no podía irme de vacaciones en el primer mes de un contrato, incluso aunque terminara el training. Esto suponía directamente que o me quedaba sin vacaciones de Navidad o renunciaba al trabajo. Una tocada de pelotas monumental. El manager intentó ayudarme de una manera peculiar. Pretendía que alguien, un nuevo, asistiera en mi lugar al training de Supercell y las primeras semanas hasta que yo volviera de España y luego me enganchara yo. Lo cual no tiene ningún sentido, pues ¿quién carajo va a querer dar un training para trabajar 2 semanas, y seguidamente, ir a otro contrato y hacer otro training? Además, los training son un coñazo, os lo digo yo. Al final se me apareció la virgen, como dirían los creyentes del lugar y una muchacha española de Jawbone se volvía a España por el 20 tantos de diciembre. Aunque volviera más tarde, me podía reenganchar para sustituirla, ya que de todas maneras tenía que dar el training yo solo.

Y aquí estoy, con el contrato de Jawbone. Al final he triunfado “as the chichos” (parafraseando a nuestro amigo Pancho). El horario es inmejorable: de 8 de la mañana a 5 de la tarde, de lunes a viernes, con tu hora de descanso repartida a lo largo del día, mismo salario que en Azure (de los más altos en Concentrix para empleados “llanos”). Nada de fines de semana, noches o salarios rozando el SMI (que aún así en UK es bastante decente). El único problema que tiene este contrato son las llamadas entrantes. Es más, luego más adelante hasta recibiré llamadas en inglés. En Azure sólo tenía salientes, es decir, que las hacíamos nosotros a los clientes cuando lo veíamos correcto. Vamos, casi nunca. Pero bueno, aquí sigo y aquí seguiré, al acecho de algo mejor, aprendiendo inglés y siendo independiente económicamente. Jawbone va, básicamente, de ofrecer soporte técnico a una serie de cacharretes: unos auriculares que eliminan el ruido, unos altavoces bluetooth y una pulsera que te mide los pasos y el tiempo que duermes. Todo una pijería, la verdad. Ya comentaré más a fondo todo el percal.

Lo de Peter del título viene porque el trainer/quality manager se llama así. Es un guiri que habla español, y es un descojone. Un gran personaje que comentaré en esa entrada ampliada de Jawbone. Y Paul es mi negro, con el que recientemente tuve una disputa por el tiempo que permanece la calefacción encendida. Más y mejor muy pronto.

 

Todo sobre mi negro

Una de las cosas que más ilusión me hacía de vivir en el extranjero era la posibilidad de vivir con gente de varios países diferentes. En mi casa he logrado bastante variedad. Estamos un ruandés (Paul, el casero), un holandés (Rex), una rumana (Adriana) y un italiano de orígenes marroquíes (Amine). Con quien mejor relación tengo es con los 2 primeros. Son los únicos con los que realmente llego a hablar en inglés a lo largo del día. Con Adriana también he hablado bastante pero se ve que se va a esta una semana más y se larga. De hecho lleva una semana ya en Rumanía y va a volver pero se va a otro pueblo de Irlanda a trabajar o yo que sé. Lo que sea. La muchacha es médica y no encaja para nada en la idea de rumana que tenemos en España. Sí, el detalle de que sea médica es muy importante. Se estaba sacando unos exámenes en la universidad. La tía parece que es vegetariana y lía a veces unos pestazos en la casa hirviendo verduras... Tiene que tirarse cada peo también exagerao. Es muy larga y seca. Luego, el italiano sí que lo veo un poco antisocial. Se lleva casi siempre la comida a su cuarto y pocas veces coincide con el resto para hablar. Aunque hay que reconocerle que es un buen zagal. Nos hizo una giga-lasaña para todos. Aunque a lo mejor es una forma de hacernos creer que es buen zagal y luego no pegue una puñalada trapera y... Bueno, luego está Rex, que trabaja también en Concentrix, en el departamento de Apple. Esto sin tener ningún cacharro de Apple. El que tiene un Mac es el italiano, que se pone a cocinar con él encima del poyo mientras habla con quien sea por el Skype.

Y con Rex hemos estado algunas noches de fiesta en casa y una vez se vino a una discoteca. Bastante sociable. E invita muchas veces a compañeros de trabajo a la casa, a jugar a juegos de mesa, o sea que también tiene su toque friki. Pero el mejor personaje es Paul, el casero.

El tío, si habéis leído mis tuits, es un hombre curtido. Después de vivir criando pollos en su pueblo natal de Ruanda, ha viajado por varios sitios, por lo que sabe 5 idiomas y empezando con las 4 palabras que le hemos enseñado en español. Sabe: ruandés, suahili, ugandés, francés e inglés. Además es científico biotecnólogo y se está sacando un máster de investigación junto con su trabajo sobre algo de vacunas de animales. Y es cinturón negro y bebe vino blanco en copa de balón. Es un hombre chachi, pero no atiende todas mis peticiones de inquilino. El colega nos tiene la casa medio a oscuras. En el pasillo/escaleras faltan 3 bombillas, y claro, cuando uno va a mear en plena noche reza porque no caer rodando escaleras abajo. Gracias a eso he aprendido como es bombilla en inglés. Pero bombillas, el tío no compra. Pilló en cambio una especie de luz de estas que se ponen en los patios para crear ambiente que no alumbran un carajo. Por lo menos sirve para identificar dónde están los escalones.

Una vez viniendo de la discoteca (al colega se le acercaban un montón de tías guiris para echarse fotos con él) le dije que se afeitara, que estaría mejor, pues tenía barba de indigente. Cual fue mi sorpresa que a los 2 días aparece afeitado. ¡Si parecía un chaval! Ya sé como se siente mi padre cuando me reniega con que me afeite. Las edades, Paul tiene 31 años, 32 la rumana, 30 Rex y el italiano ni idea, pero es muy jovencillo. También trabajó en Concentrix. Todo el mundo trabaja en Concentrix.

Hablando de limpieza, como estarán las cosas para que Rex diga que soy el inquilino más limpio que ha tenido. Y a ver, yo precisamente no soy Mr. Proper (bueno, dentro de unos años quizá sí), pero por lo menos sé diferenciar lo que puede dar una infección de lo que no. Y aunque el extremo fue el plato del microondas que ya visteis, en general la casa se presenta habitable. Sin embargo, tanta fama que tienen, los europeos en general son muy guarros. No limpian joder. Paul ya ha renegado varias veces sobre platos sucios. El váter, que yo sepa, sólo lo limpió una vez Rex y poco más. Yo cuando limpio intento que alguien me vea: "Te das cuen tronco, yo limpio". Pasar la aspiradora por la moqueta, limpiar las ventanas, la hornilla, el microondas, las escaleras... Son cosas que creo que sólo hago yo. Paul friega bastante a menudo el salón, la cocina y el pollo. Pero vamos, que después de cocinar no cuesta ná pasar un trapo. Espero que el Álex y el Cristian no tengan nada que decir al respecto de mi limpieza.

El salón, aunque es pequeño, sirve para que nos juntemos 7 u 8 sin problemas. Siempre somos mayoría españoles y los pobres Paul y Rex tienen que aguantar algunos ratos sin enterarse un carajo. Pero han aprendido algo de español, eh. Rex sabe contar hasta diez, el nombre de los palos en las cartas y algunas expresiones digamos, de índole sexual, como saber la diferencia entre estar cachondo y ser un cachondo.

Y bueno, los dineros no se van tan pronto como parece, lo que pasa es que me he comprado demasiados caprichos este mes. Pero mejor no hablar del sueldo que la gente se enrabia. Que yo lo cuento sin querer dañar, eh. 230 libras por el alquiler de la casa está bien, aunque me lo va a subir a 240 cuando pongamos la calefacción. Algo obvio.

Mi choza de Belfast

Pues me compré una cámara que graba HD y tiene hasta Wifi y tó por sólo 80 libras. Y la que me compré yo hace 7 ó 8 años me costó 200€ y no es ni la mitad de buena... El caso, que como estoy ahora súper perry para escribir, pues que mejor que grabar un vídeo. Un vídeo en el que enseño mi casa.

En el vídeo digo que "este es el cuarto de Paul, y está Paul". Eso es porque es en realidad su estudio y está durmiendo en un sofá cama. Pero la casa es de 4, y la rumana se va la semana que viene. Esa es la explicación, y luego Paul volverá al cuarto donde está la rumana ahora, que era su cuarto original.

En la calle son todas las casas prácticamente iguales. Unas tienen mejor cuidado el jardín, poniendo rejas, macetas o incluso esos gnomos tan catetos y rancios. Pero aquí son leprechaus y dan suerte o lo que sea. Mi barrio es irlandés, pero no he visto mucha bandera la verdad. Es bastante tranquilo. No he oído que haya jaleos de cosas de católicos contra protestantes.

La casa cuando andas parece que se va a caer. No estoy yo acostumbrado a las estructuras de madera. No es muy luminosa, excepto mi cuarto, con ese ventanaco. Luego en invierno supongo que lo apreciaré, que apenas tendremos horas de sol. La verdad es que en verano se caldeaba bastante, a ver ahora si no hace demasiado frío. Luego nos tiene Paul, el casero, sin bombillas por la casa. Le he dicho ya 40 veces que ponga una en la entrada, a ver...

La excusa que ponía para no escribir es que no tenía cámara y no podía echar buenas fotos. A ver si ahora me centro más.

Los heavys de Belfast

 

Ayer estuve en un concierto de Lamb of God, que para los que no tengan ni idea son un grupo de thrash core heavy metal (o eso dice la Wikipedia). Fui sólo más que nada porque soy el único que le guste este tipo de música entre toda la gente que conozco de Belfast. Puede parecer triste, y lo es, pero tenía que ir por narices a ver este grupo.

Un concierto un lunes a las 8 es un poco mierder, pero que le vamos a hacer. Era en un local de conciertos muy cercano a mi casa, en el que cabrían unas 500 personas a full capacity pero ayer habría menos de 400. Primero tocó un grupo random como teloneros. No estaban mal pero yo había venido a ver a los otros. Para amenizar la espera, me pedí una Guinness. Todo este rato me sentía una miaja solitario y estaba en búsqueda de alguien que también estuviera solo y al final localicé a un mini-Alex Sola (Álex el heavy). Yo le sacaba una cabeza, que ya es decir, y tenía una pelambrera que le llegaba al culo. Hizo sus helicópteros y tal. Pues me acerqué con la premisa de “Eh, ¿has venido solo?” y yo para no parecer lamentable le dije que mis amigos no son unos metal-heads. Me dio tiempo a hablar de trivialidades como qué grupos nos gustan o qué hacemos en la vida, y cuando le pregunté que por qué no llevaban pinchos (muñequeras o collares) empezó el concierto de verdad. Aunque al final no atiné a decir eso en inglés. Al final he consultao hoy y es spikes. Yo le dije needles, que son agujas, e incluso intenté con un spanglish, pinch, que en realidad es pellizco o una situación chunga. Porque los heavys de Belfast son iguales que los de España, igual de feos digo, pero con la diferencia de que no llevan pinchos. Habrá alguna ley que los considere arma blanca. El Salva de Tíjola tuvo un problema con esto.

Al no poder comentar nada con nadie, me centré en disfrutar de la música y observar cómo tocaban. Estaba en la 4ª fila pero poco a poco me fui arrastrado hasta un margen de la 10ª fila. Aún así se veían bastante bien. Lo que pasa es que no me quería ver inmiscuido en un wall of death que hicieron y en varios mosh pit. Para los que no estén al tanto, aquí os pongo un par de vídeos.

A mí me gusta la música heavy pero no soy para nada heavy. Me gusta pegar un par de empujones y codazos en las partes brutales, pero esas burrerías es pasarse. Tocaron Ruin, Laid to rest y Redneck que son mis favoritas así que ya puedo morir tranquilo. Ruin me recuerda a mini mosh circles hechos en mi campo. Míticos. Ruin es esta canción:

Una cosa que me hace gracia es cuando el cantante dice que van a tocar tal canción, una muy famosa del grupo, y los súper fans miran a sus amigos y ponen una cara de emoción que te cagas. “¡Oh my god, tronco, que van a tocar Ruin!” Pues yo me emocioné porque es una canción mítica y en la parte reventativa de la mitad de la canción, los que la conocen bien sabrán a qué me refiero, ahí me hice mierda dándolo todo.

 

Los heavys de aquí como allí, dan mucho asco cuando se ponen a sudar y se quitan la camiseta. Como se te echen encima te puedes quedar pegado a ellos o mínimo llevarte 3 litros de sudor ajeno. Una maravilla vamos.

 

Luego había partes en el que el cantante se ponía a decir un discurso y yo no me enteraba ni papa, y hubo un momento que se pusieron todos a hacer cortes de manga y yo no me di cuenta y me puse a aplaudir. Menos mal que no me miró mal nadie, porque estaría hablando mal de alguien, probablemente de la Iglesia, dado el nombre del grupo (en español, Cordero de Dios).

 

Hacia el final los componentes del grupo tiraron las púas y las baquetas, algo que se suele hacer siempre, y yo pillé una del guitarrista que se parece a Machete, (consulta Wikipedia) Willie Adler. Ahora sé que púa de guitarra se dice pick. Tampoco es algo que me quite el sueño, esto de pillar la púa. Algunos se llegan a liar a hostias por estas cosas. Preguntadle al Antonio Miguel sobre la anécdota de “¿Esta baqueta es del mismísimo Yiyo?” para reiros un rato.

 

 

El único problema que le saco al concierto es que duró poco, apenas hora y media. Un detalle es que parece que aquí no se suele pedir “otra” al acabar el concierto. Yo estaba atento a ver como se decía, si another one o again o yo que sé, pero al final de esperar un ratillo y viendo que se iba todo dios me harté y me fui.

Y el sábado estuve en una discoteca bailando música dance y techno a tope. Los contrastes, que molan.

 

Pero tú ¿qué carajo haces en la empresa?

Básicamente, me toco los huevos. Esto así dicho suena muy mal, más aún sabiendo que me pagan por ello. Lo explicaré mejor. Entro a las 7 de la mañana, lo que requiere un madrugón previo de mínimo a las 6.20. He optimizado el tiempo de manera que poco a poco voy retrasando la hora de levantarme hasta las 6.30. Todo esto gracias a la preparación del almuerzo la noche anterior y al hecho de que desayuno en la empresa (dan leche gratis) o que me llevo el desayuno por el camino en mi bote chachi de bigotes. Ducharme por las mañanas queda descartado, por pereza más que por otra cosa porque en verdad es más práctico.

Me toman 15 minutos llegar al edificio de la empresa. Nunca he llegado lo suficientemente tarde, al menos, varias veces ha llegado el manager más tarde así que es una excusa bastante consistente. Tenemos un programa que sirve para algo parecido a fichar. No tenemos que estar registrando cada vez que nos levantamos, por ejemplo, para hablar con un compañero, pero sí cuando vamos a almorzar (ya de aquí en adelante usaré el verbo “almorzar” y no “comer”, hay que adaptarse). Lo que sí que hay que hacer siempre es bloquear la pantalla, más que nada para que no llegue algún desgraciao y te toque lo que estés haciendo, o peor, hagan alguna gracia como ponerte la imagen del revés o cosas más indecentes.

Mi labor. Como ya sabréis, soy técnico de soporte, no, INGENIERO de soporte y tengo que solucionar problemas de los clientes de Windows Azure. Dispongo de varias herramientas para ello. Con el MSSolve, creo toda la documentación del caso, en plan, al cliente le pasa esto, yo he hecho esto, he consultado tal página, he llamado a tal hora, etc. En este programa también se ve cuándo te ha llegado un caso, que no sucede muy a menudo. Es por esto que digo que vagueo bastante. De las 9 horas que estoy aquí, una me corresponde de descanso y de las 8 pagadas, digamos que estoy de media 2 horas trabajando (aunque el otro día eché 4 horas seguidas). Hago unos 2 ó 3 casos al día. Supuestamente esto es así sobre todo en verano, pero que en invierno no es que lleguen muchos más. Puede haber días excepcionales, porque el MSSolve no vaya y así se acumulan casos de un día entero. Pero vamos, estamos 4 españoles, 2 por la tarde y 2 por la mañana, por lo que el trabajo se divide. Yo no entiendo a Microsoft, si con un par de españoles esto iba sobrado… Pero déjalos, que billetes les sobran, que nos los den a nosotros que los apreciamos más.

 

Los casos son cosas sobre todo relacionadas con facturación: cambiar el modo de pago de tarjeta de crédito a factura, activar una cuenta, resolver problemillas eliminando servicios, dar información sobre Azure… Y para más inri, muchos casos se escalan. Esto es, asuntos que escapan a nuestros conocimientos, como serios problemas técnicos con bases de datos o máquinas virtuales, se traspasan a otros departamentos que estarán vete tú a saber dónde. También tenemos que hacer consultas para determinados casos y luego actuar. Por ejemplo, para aumentar la capacidad de los servicios en una cantidad decente, o autorizar pagos gordos. De primeras la variedad de casos me parece bastante amplia, pero como dicen mis compañeros, luego me parecerán repetitivos. Y eso es una cosa, yo en principio, disfruto este trabajo (cuando lo hay). No sé, me parece entretenido, y además, como cada caso se hace relativamente rápido, da satisfacción a corto plazo cada vez que completas uno. No es lo mismo que estar 3 meses con el mismo proyecto, que puede llegar a cansar el no ver realmente un éxito palpable desde ya. En verdad tardo menos tiempo en solucionar los casos que en rellenar todos los apartados en el MSSolve.

La comunicación con el cliente se hace principalmente por email. Sólo llamamos cuando necesitamos una respuesta rápida, en plan “ya le hemos hecho lo que pedía, ¿está satisfecho?” para poder cerrar el caso; o cuando son explicaciones muy rápidas. Entre los empleados, nos comunicamos con lo que es básicamente el Messenger pero versión chachi para empresas, el Lync. De hecho, desde el Lync puedo contactar con Bill Gates, pero nunca lo he visto conectado. Para el correo uso Outlook (necesario cuando manejas cientos de emails), y luego tengo varias herramientas de consulta, para ver detalles de clientes, ejecutar acciones o buscar documentación.

El almuerzo lo tomo entre las 12 y las una pico. Cuanto más tarde mejor, así más corta se me hace la tarde. Esta gente no entiende el concepto de ir a comer a casa y echarse un rato. Estoy por sugerir el poner unos cuantos sofás en la cantina. Pero en el fondo es mejor echar el día entero del tirón. Yo ahora salgo a las 4 y me queda tiempo para poder ir a las tiendas, que algunas las cierran a las 6. Luego en agosto me cambiarán un par de semanas al otro horario, de 3 de la tarde a las 12, pero ya os contaré más adelante. Por ahora la mayoría de las veces he almorzado solo, pero he tenido la oportunidad de conocer a algunos españoles. Poco a poco ya iré conociendo más gente, tengo tiempo de sobra.

En resumen, estoy bastante satisfecho. Tengo un trabajo asequible, gano algo que me parece bastante pero que en UK queda bastante por debajo de la media y estoy a gusto. Conocí al que estaba antes en mi puesto, un cubano, y dijo que este trabajo es un perfecto trampolín para otro trabajo. Esto es, me recomendó no perder el tiempo y estudiar algo en los ratos libres. Le haré caso, pero por estos primeros meses prefiero perder el tiempo en el Twitter y escribir cosas para el blog. Todavía me queda tiempo mientras la crisis se va yendo de España…

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